En el Apocalipsis se habla de dos mujeres. Una es la que huye para el desierto o sea la mujer digamos buena. La otra es la ramera o la prostituta.

Es mi intención en estas líneas exponer algunos conceptos míos o ideas que se refieren a lo que se lee en la Internet referente a los católicos como a la Iglesia Romana cuando tratan sobre el Final de los Tiempos y el lugar que tanto unos como otros quieren o de alguna forma desean justificar a fin de que sean ellos quienes ya expresan o siempre han expresado tanto lo que la Escritura dice como lo que Jesucristo o Nuestro Señor dijo.
Esta posición es una posición no sólo equivocada como maliciosamente pensada o defendida. Con esta actitud quieren atraer para sí el valor de la Escritura como la Persona de Jesucristo, a fin de que ambas fuentes expresen, no lo que exactamente dicen sino lo que ellos dicen apoyados y defendidos tanto por la Escritura como por Jesucristo. Y esto es mentira.
Primero. Jamás ni la Escritura y ni Jesucristo en ningún lugar de la Escritura dice o dijo que El Padre de Jesucristo como Él mismo sean religiosos, defensores de alguna institución religiosa y ni siquiera pura y simplemente Judía.
Segundo. Jamás ambos seres con la Escritura a frente, afirmaron pertenecer a iglesias o religiones humanas o que de alguna manera puedan venir a representarlos.

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