Los cuatro Evangelios en Uno. parte 20ª

Los cuatro Evangelios en Uno.  (sin añadir ni una palabra que no salga en los Evangelios).

 

Jesus Damio 2

 

 

La pretensión de los hijos de Zebedeo
Entonces se llegó a él la madre de los hijos de
Zebedeo con sus hijos, (San Mateo 20, 20) Jacobo y Juan, (San
Marcos 10, 35) adorándole y pidiéndole algo, y él le
dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que se sienten
estos dos hijos míos, el uno a tu mano derecha y el
otro a tu izquierda, en tu reino. Entonces Jesús,
respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis
beber el vaso que yo he de beber y ser bautizados
del bautismo de que yo soy bautizado? Ellos le
dicen: Podemos. (San Mateo 20, 20-22) Y Jesús les dijo: En
verdad del vaso que yo bebo beberéis y del
bautismo de que yo soy bautizado seréis
bautizados, mas que os sentéis a mi diestra y a mi
siniestra no es mío darlo sino a los que está
dispuesto (San Marcos 10, 39-40) por mi Padre. Y como los
diez oyeron esto se enojaron con los dos
hermanos. Entonces Jesús, llamándolos, dijo:
Sabéis que los príncipes de los gentiles se
enseñorean sobre ellos y los que son grandes
ejercen sobre ellos potestad, mas entre vosotros128
no será así, sino el que quisiere entre vosotros
hacerse grande será vuestro servidor y el que
quisiere entre vosotros ser el primero será
vuestro siervo, como el Hijo del hombre no vino
para ser servido sino para servir y para dar su
vida en rescate por muchos. (San Mateo 20, 23-28)

Jesús cura a dos ciegos en Jericó
Entonces vienen a Jericó y saliendo él de
Jericó y sus discípulos y una gran compañía, (San
Marcos 10, 46) he aquí dos ciegos sentados junto al
camino, (San Mateo 20, 30) (entre ellos) Bartimeo el
ciego, hijo de Timeo, (San Marcos 10, 46) mendigando, el
cual, oyendo a la gente que pasaba, preguntó qué
era aquello y dijéronle que pasaba Jesús
Nazareno. (San Lucas 18, 35-37) Como oyeron que Jesús
pasaba, clamaron diciendo: Señor, Hijo de David,
ten misericordia de nosotros, (San Mateo 20, 30) y los que
iban delante (San Lucas 18, 39) les reñían para que
callasen, mas ellos clamaban más diciendo:
Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros,
y parándose Jesús, (San Mateo 20, 31-32) mandó llamarles,
y llaman al ciego (Bartimeo) diciéndole: Ten
confianza, levántate que te llama. Él, entonces,
echando su capa, se levantó y vino a Jesús. Y
respondiendo Jesús (San Marcos 10, 49-51) dijo: ¿Qué queréis
que haga por vosotros? Ellos le dicen: Señor, que
sean abiertos nuestros ojos. Entonces Jesús,
teniendo misericordia de ellos, les tocó los ojos y
(San Mateo 20, 32-34) le dijo: Ve, tu fe te ha salvado (San
Marcos 10, 52) y luego sus ojos recibieron la vista y le
siguieron (San Mateo 20, 34) en el camino (San Marcos 10, 52)
glorificando a Dios, y todo el pueblo, viendo esto,
dio a Dios alabanza. (San Lucas 18, 43)

Jesús salva al publicano Zaqueo
Y habiendo entrado Jesús iba pasando por
Jericó y he aquí un varón llamado Zaqueo, el
cual era el principal de los publicanos y era rico129
y procuraba ver a Jesús quien fuese, mas no podía
a causa de la multitud porque era pequeño de
estatura, y corriendo delante subióse a un árbol
sicómoro para verle porque había de pasar por
allí, y así que vino a aquel lugar Jesús, mirando
le vio y díjole: Zaqueo, date prisa, desciende
porque hoy es necesario que me aloje en tu casa.
Entonces él descendió aprisa y le recibió gozoso y
viendo esto todos, murmuraban diciendo que
había entrado a hospedarse con un hombre
pecador. Entonces, Zaqueo, puesto en pie, dijo al
Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a
los pobres, y si en algo he defraudado a alguno
lo vuelvo con el cuatro tanto. Y Jesús le dijo: Hoy
ha venido la salvación a esta casa por cuanto él
también es hijo de Abraham, porque el Hijo del
Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había
perdido, y oyendo ellos estas cosas prosiguió y dijo
una parábola por cuanto estaba cerca de
Jerusalén y porque pensaban que luego había de
ser manifestado el reino de Dios. (San Lucas 19, 1-11)

Jesús cuenta la parábola de las minas
Dijo pues: Un hombre noble partió a una
provincia lejos para tomar para sí un reino y
volver, mas llamados diez siervos suyos les dio
diez minas y díjoles: Negociad entre tanto que
vengo. Empero, sus ciudadanos le aborrecían y
enviaron tras de él una embajada diciendo: No
queremos que éste reine sobre nosotros. Y
aconteció que vuelto él, habiendo tomado el
reino, mandó llamar a sí a aquellos siervos a
los cuales había dado el dinero, para saber lo
que había negociado cada uno, y vino el primero
diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas, y
él le dice: Está bien, buen siervo, pues que en lo
poco has sido fiel tendrás potestad sobre diez
ciudades; y vino otro diciendo: Señor, tu mina ha
hecho cinco minas, y también a éste dijo: Tú
también sé sobre cinco ciudades; y vino otro
diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he130
tenido guardada en un pañizuelo porque tuve
miedo de ti, que eres hombre recio, tomas lo que
no pusiste y siegas lo que no sembraste. Entonces, él
le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo, sabías que
yo era hombre recio que tomo lo que no puse y
que siego lo que no sembré, ¿por qué, pues, no diste
mi dinero al banco y yo, viniendo, lo demandara
con el logro? Y dijo a los que estaban presentes:
Quitadle la mina y dadla al que tiene las diez
minas, y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.
Pues yo os digo que a cualquiera que tuviere le
será dado, mas al que no tuviere aun lo que tiene
le será quitado, y también a aquellos mis
enemigos que no querían que yo reinase sobre
ellos, traedlos acá y degolladlos delante de mí, y
dicho esto iba delante subiendo a Jerusalén. (San Lucas
19, 11-29)

Jesús resucita a Lázaro
Estaba entonces enfermo uno llamado
Lázaro, de Betania, la aldea de María y de
Marta su hermana (y María, cuyo hermano
Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al
Señor con ungüento y limpió sus pies con sus
cabellos). Enviaron, pues, sus hermanas a él,
diciendo: Señor, he aquí que el que amas está
enfermo. Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad
no es para muerte, sino por gloria de Dios en él,
para que el Hijo de Dios en él sea glorificado por
ella. Y amaba Jesús a Marta y a su hermana y a
Lázaro. Así que oyó, pues, que estaba enfermo,
quedóse aun dos días en aquel lugar donde
estaba. Luego, después de esto, dijo a sus discípulos:
Vamos a Judea otra vez. Dícenle los discípulos:
Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte,
¿y otra vez vas allá? Respondió Jesús: ¿No tiene el
día doce horas? El que anduviere de día no
tropieza, porque ve la luz de este mundo, mas el
que anduviere de noche tropieza porque no hay
luz en él. Dicho esto, díceles después: Lázaro,
nuestro amigo, duerme, mas voy a despertarle131
del sueño. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si
duerme salvo estará. Mas esto decía Jesús de la
muerte de él y ellos pensaron que hablaba del
reposar del sueño. Entonces, pues, Jesús les dijo
claramente: Lázaro es muerto y regocíjome por
vosotros que yo no haya estado allí para que
creáis, mas vamos a él. Dijo entonces Tomás, el que
se dice el Didimo, a sus condiscípulos: Vamos
también nosotros para que muramos con él.
Vino, pues, Jesús, y halló que había ya cuatro días
que estaba en el sepulcro. Y Betania estaba cerca
de Jerusalén como quince estadios y muchos de los
judíos habían venido a Marta y a María a
consolarlas de su hermano. Entonces, Marta,
como oyó que Jesús venía, salió a encontrarle,
mas María se estuvo en casa y Marta dijo a Jesús:
Señor, si hubieses estado aquí mi hermano no
fuera muerto, mas también sé ahora que todo lo
que pidieres de Dios te dará Dios. Dícele Jesús:
Resucitará tu hermano. Marta le dice: Yo sé que
resucitará en la resurrección en el día
postrero. Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la
vida, el que cree en mí, aunque esté muerto
vivirá, y todo aquel que vive y cree en mí, no
morirá eternamente. ¿Crees esto? Dícele: Sí, Señor,
yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios,
que has venido al mundo. Y esto dicho, fuese y
llamó en secreto a María, su hermana, diciendo:
El Maestro está aquí y te llama. Ella, como lo
oyó, levántase prestamente y viene a él (que aún
no había llegado Jesús a la aldea, mas estaba en
aquel lugar donde Marta le había encontrado).
Entonces, los judíos que estaban en casa con ella y
la consolaban, como vieron que María se había
levantado prestamente y había salido,
siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro a llorar
allí. Mas María, así que vino donde estaba Jesús,
viéndole, derribóse a sus pies diciéndole: Señor, si
hubieras estado aquí no fuera muerto mi
hermano. Jesús, entonces, viéndola llorando y a
los judíos que habían venido juntamente con ella
llorando, se conmovió en espíritu y turbóse y dijo:
¿Dónde le pusísteis? Dícenle: Señor, ven y velo. Y132
lloró Jesús. Dijeron entonces los judíos: Mirad
como le amaba. Y algunos de ellos dijeron: ¿No
podía éste, que abrió los ojos del ciego, hacer que
éste no muriera? Y Jesús, conmovido otra vez en
sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la
cual tenía una piedra encima. Dice Jesús: Quitad
la piedra. Marta, la hermana del que se había
muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro
días. Jesús le dice: ¿No te he dicho que si creyeres
verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la
piedra de donde el muerto había sido puesto y
Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre,
gracias te doy de que me has oído, que yo sabía
que siempre me oyes mas por causa de la
compañía que está alrededor, lo dije para que
crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho
estas cosas, clamó a gran voz: Lázaro, ven
fuera. Y el que había estado muerto salió,
atadas las manos y los pies con vendas, y su
rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles
Jesús: Desatadle y dejadle ir. Entonces, muchos de
los judíos que habían venido a María y habían
visto lo que había hecho Jesús, creyeron en él, mas
algunos de ellos fueron a los fariseos y
dijéronles lo que Jesús había hecho. (San Juan 11, 1-46)

Concilio de pontífices y fariseos para matar a Jesús
Entonces, los pontífices y los fariseos
juntaron concilio y decían: ¿Qué hacemos?
Porque este hombre hace muchas señales. Si le
dejamos así, todos creerán en él y vendrán los
romanos y quitarán nuestro lugar y la nación,
y Caifás, uno de ellos, Sumo Pontífice de aquel
año, les dijo: Vosotros no sabéis nada ni pensáis
que nos conviene que un hombre muera por el
pueblo y no que toda la nación se pierda, mas esto
no lo dijo de sí mismo sino que como era el Sumo
Pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había
de morir por la nación, y no solamente por
aquella nación sino también para que juntase en133
uno los hijos de Dios que estaban desparramados.
Así que desde aquel día consultaban juntos de
matarle. Por tanto, Jesús ya no andaba
manifiestamente entre los judíos sino que se fue de
allí a la tierra que está junto al desierto a una
ciudad que se llama Efraím y estábase allí con
sus discípulos. Y la Pascua de los judíos estaba
cerca y muchos subieron de aquella tierra a
Jerusalén antes de la Pascua para purificarse y
buscaban a Jesús y hablaban los unos con los
otros estando en el Templo: ¿Qué os parece, que no
vendrá a la fiesta? Y los pontífices y los fariseos
habían dado mandamiento de que si alguno
supiese donde estuviera lo manifestase para que
le prendiesen. (San Juan 11, 47-57)

María unge a Jesús en Betania
Y Jesús, seis días antes de la Pascua vino a
Betania, donde estaba Lázaro que había
resucitado de los muertos, e hiciéronle allí una
cena y Marta servía y Lázaro era uno de los que
estaban sentados a la mesa juntamente con él.
Entonces, María tomó una libra de ungüento de
nardo líquido de mucho precio y ungió los pies de
Jesús y limpió sus cabellos y la casa se llenó del
olor del ungüento y dijo uno de sus discípulos,
Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de
entregar: ¿Por qué no se ha vendido este
ungüento por trescientos dineros y se dio a los
pobres? Mas dijo esto, no por el cuidado que él
tenía de los pobres sino porque era ladrón y
tenía la bolsa y traía lo que se echaba en ella.
Entonces, Jesús dijo: Déjala, para el día de mi
sepultura ha guardado esto, porque a los pobres
siempre los tenéis con vosotros mas a mí no
siempre me tenéis. (San Juan 12, 1-8)

Los judíos van a ver a Jesús y a Lázaro
Entonces mucha gente de los judíos entendió
que él estaba allí y vinieron, no solamente por
causa de Jesús, mas también por ver a Lázaro, al
cual había resucitado de los muertos.
Consultaron asimismo los príncipes de los
sacerdotes de matar también a Lázaro, porque
muchos de los judíos iban y creían en Jesús por
causa de él. (San Juan 12, 9-11)

Jesús entra en Jerusalén sobre un pollino
El siguiente día mucha gente que había venido
al día de la fiesta, como oyeron que Jesús venía a
Jerusalén, tomaron ramos de palmas y salieron
a recibirle y clamaban: Hosanna, Bendito el que
viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel. (San
Juan 12, 12-13) Y aconteció que llegando cerca de
Betfage y de Betania, al monte que se llama de los
Olivos, envió dos de sus discípulos diciendo: Id a la
aldea de enfrente, en la cual como entrareis
hallaréis (San Lucas 19, 29-30) una asna atada y un
pollino con ella (San Mateo 21, 2), en el que ningún
hombre se ha sentado jamás; desatadle y traedlo,
y si alguien os preguntare ¿por qué le desatáis? Le
responderéis así: Porque el Señor lo ha menester
(San Lucas 19, 30-31) y luego le enviará acá. (San Marcos 11, 3) Y
fueron los que habían sido enviados (San Lucas 19, 32) y
hallaron al pollino (San Marcos 11, 4) como él les dijo
(San Lucas 19, 32), atado a la puerta fuera, entre dos
caminos (San Marcos 11, 4), y desatando ellos el pollino,
sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el
pollino? Y ellos dijeron (San Lucas 19, 33-34) como Jesús
había mandado (San Marcos 11, 6): Porque el Señor le ha
menester (San Lucas 19, 34), y los dejaron, y trajeron el
pollino a Jesús y echaron sobre él sus vestidos y se
sentó sobre él (San Marcos 11, 6-7), como está escrito: No
temas, Hija de Sión, he aquí que tu rey viene (San Juan
12, 15) a ti manso y sentado sobre una asna y sobre
un pollino hijo de animal de carga. (San Mateo 21, 5)135
Estas cosas no las entendieron sus discípulos de
primero; empero, cuando Jesús fue glorificado,
entonces se acordaron que estas cosas estaban
escritas de él y que le hicieron estas cosas. Y la
gente que estaba con él daba testimonio de
cuando llamó a Lázaro del sepulcro y le
resucitó de los muertos, por lo cual también
había venido la gente a recibirle, porque había
oído que él había hecho esta señal. (San Juan 12, 16-18) Y
yendo él, (San Lucas 19, 36) la compañía, que era muy
numerosa, tendía sus mantos en el camino y
otros cortaban ramos de los árboles y los
tendían por el camino y las gentes que iban
delante y las que iban detrás aclamaban
diciendo: Hosanna al Hijo de David, (San Mateo 21, 8-9)
bendito el que viene en el nombre del Señor,
bendito el reino de nuestro padre David, que
viene; ¡Hosanna en las alturas! (San Marcos 11, 9-10)
Mas los fariseos dijeron entre sí: ¿Veis que
nada aprovecháis? He aquí que el mundo se va
tras de él. (San Juan 12, 19) Y llegando ya cerca de la
bajada del monte de los Olivos, toda la multitud
de los discípulos, regocijándose, comenzaron a
alabar a dios a gran voz por todas las
maravillas que habían visto, diciendo: Bendito el
rey que viene en nombre del Señor; paz en el cielo
y gloria en lo altísimo. Entonces algunos de los
fariseos de la compañía le dijeron: Maestro,
reprende a tus discípulos. Y él, respondiendo, les
dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras
clamarán. (San Lucas 19, 37-40) Y entrando él en
Jerusalén toda la ciudad se alborotó diciendo:
¿Quién es éste? Y las gentes decían: Éste es Jesús el
profeta, de Nazaret de Galilea. (San Mateo 21, 10-11) Y
entró Jesús en Jerusalén, y en el templo. (San Marcos 11, 11)

 

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11 comentariosDeja un comentario

  1. ALEGACIÓN CONTRA LA BEATIFICACIÓN DE PABLO VI

    By EL ARCA on 18 de octubre de 2014

    Originalmente publicado en AMOR DE LA VERDAD:

    [Alegación contra la beatificación de Montini/Pablo VI, Extraída del artículo de Franco Adessa en defensa del P. Luigi Villa contra la intervención de Mons. Luciano Monari, obispo de Brescia, publicada en Chiesa Viva, n. 443, noviembre 2011]

    El primer “vacío” de esta intervención, que por otro lado demuestra, también, muy poco respeto por los lectores, es la desenvoltura que muestra Mons. Monari para olvidarse de hacer conocer a los fieles de su diócesis el evento que ha causado su dura intervención contra don Luigi Villa.

    A fines de agosto, la Revista “Chiesa Viva”, de la que el anciano Sacerdote es Director desde hace más de 40 años, publicó y difundió el Número Especial de Septiembre de 2011, de 96 páginas a color con 197 fotografías, con el título:

    “Pablo VI, el Papa que cambió la Iglesia.

    El índice incluye los siguientes capítulos:

    -Presentación – Su Vida-Pablo VI, masón- Ver original

    http://moimunanblog.wordpress.com/2014/10/18/alegacion-contra-la-beatificacion-de-pablo-vi/

    • El soberbio y arrogante -Satanás- tiembla sólo con escuchar su nombre, pues le recuerda

      el grito de «Quis ut Deus?»

      con que el -Arcangel San Miguel/ Myka’al- , gloriosísimo príncipe de los ejércitos celestiales le respondió cuando se rebeló contra Dios bajo el grito de

      «Non Serviam!» (¡No te serviré!).

      «San Miguel Arcángel de Dios, custodio del Cielo, venid en mi ayuda en el momento de mi muerte; sed mi defensa contra el Espíritu Maligno y conducid mi alma a la gloria del Paraíso.»
      San Anselmo

      -Juan 14:6- Daniel 12:1-

  2. Saturday, October 18th, 2014

    18 de octubre S A N L U C A S EVANGELISTA

    El evangelio de Lucas, “el médico carísimo” de Pablo, es el evangelio de la misericordia de Cristo, médico incorregible de los cuerpos y de las almas, que pasó por todas partes haciendo el bien y sanando…

    http://moimunanblog.wordpress.com/2014/10/17/san-lucas-evangelista/

    BENDICIONES

  3. 03/04/2013 ^Lyrics Written by Ya’aqub Yashar’al^

  4. 12/10/2014 La Relligion ne Sauve pas, ^Jesus Christ Sauve^

  5. He never gave up on me ! 14/10/2014 This is my story !

  6. Worship it’s all about Him ! 15/09/2014 YAHUAH our Maker

  7. YAHUSHA IS THE ONLY WAY TO YAHUAH 11/09/2014 The door we enter in

  8. ^ There is Hope ! ^ His name is……………

  9. Yahusaph, José, Joseph was Imhotep del Imperio de Mitsrayim ( Aiguptos /Egipto/ Egypth)

  10. AurYah/ San Lucas, El médico amado, beloved physician Colosenses 4:14


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