Los cuatro Evangelios en Uno. parte 15ª

Los cuatro Evangelios en Uno.  (sin añadir ni una palabra que no salga en los Evangelios).

 

Jesus Damio 2

 

Segunda multiplicación de panes y peces
En aquellos días, como hubo gran gentío y no
tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les
dijo: Tengo compasión de la multitud porque ya
hace tres días que están conmigo y no tienen qué
comer, y si los enviare en ayunas a sus casas
desmayarán en el camino, porque algunos de
ellos han venido de lejos (San marcos 8, 1-3). Entonces sus
discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros
tantos panes en el desierto que hartemos tan
gran compañía? Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes
tenéis? Y ellos dijeron: Siete y unos pocos
pececillos. Y mandó a las gentes que se recostasen
sobre la tierra y tomando los siete panes y los
peces, haciendo gracias, partió y dio a sus
discípulos, y los discípulos a la gente, y comieron
todos y se hartaron y alzaron lo que sobró de
los pedazos, siete espuertas llenas, y eran los que
habían comido cuatro mil hombres, sin las
mujeres y los niños. Entonces, despedidas las
gentes, subió en el barco (San Mateo 15, 33-39) con sus
discípulos (San Marcos 8, 1 0 ) y vino a los términos de
Magdalá. (San Mateo 15, 39)

Jesús contra los fariseos y saduceos
Vino a las partes de Dalmanuta y vinieron
los fariseos (San Marcos 8, 10-11) y los saduceos para87
tentarle (San Mateo 16, 1) y comenzaron a altercar
con él, pidiéndole señal del cielo, tentándole, y
gimiendo en su espíritu, dice: (San Marcos 8, 11-12) Cuando
es la tarde del día, decís: Sereno, porque el cielo
tiene arreboles, y a la mañana: hoy tempestad,
porque tiene arreboles el cielo sombrío.
Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz
del cielo, ¿y en las señales de los tiempos no podéis?
La generación mala y adulterina demanda
señal, mas señal no le será dada sino la señal de
Jonás profeta. (San Mateo 16, 2-4) Y dejándoles volvió a
entrar en el barco y se fue de la otra parte. (San
Marcos 8, 13) Y viniendo sus discípulos de la otra parte
del lago (San Mateo 16, 5) se habían olvidado de tomar
pan y no tenían sino un pan consigo en el barco
(San Marcos 8, 14) y Jesús les dijo: Mirad y guardaos de la
levadura de los fariseos y de los saduceos (San Mateo
16, 6) y de la levadura de Herodes. (San Marcos 8, 15) Y
ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice
porque no tomamos pan, y entendiéndolo Jesús, les
dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres
de poca fe, que no tomasteis pan? (San Mateo 16, 7-8) ¿No
consideráis ni entendéis? ¿Aún tenéis endurecido
vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis y
teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis? Cuando
partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas
espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos
dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre
cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los
pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete. Y les dijo:
¿Cómo aún no entendéis? (San Marcos 8, 17-21) ¿Cómo es que
no entendéis que no por el pan os dije que os
guardaseis de la levadura de los fariseos y de los
saduceos? Entonces entendieron que no les había
dicho que se guardasen de la levadura de pan,
sino de la doctrina de los fariseos y de los
saduceos. (San Mateo 16, 11-12)

Jesús cura la ceguera
Y vino a Betsaida y le traen un ciego y le
ruegan que le tocase. Entonces, tomando la mano88
del ciego, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo
en sus ojos y poniéndole las manos encima, le
preguntó si veía algo. Y él, mirando, dijo: Veo los
hombres, pues veo que andan como árboles. Luego
le puso otra vez las manos sobre sus ojos y le hizo
que mirase y fue restablecido y vio de lejos y
claramente a todos y enviólo a su casa, diciendo:
No entres en la aldea ni lo digas a nadie en la
aldea. (San Marcos 8, 22-26)

Jesús se revela ante los judíos
Y pasadas estas cosas, andaba Jesús en
Galilea, que no quería andar en Judea porque
los judíos procuraban matarle, y estaba cerca
la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos, y
dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí y vete a
Judea para que también tus discípulos vean las
obras que haces, que ninguno que procura ser
claro hace algo en oculto; si estas cosas haces,
manifiéstate al mundo, porque ni aún sus
hermanos creían en él. Díceles entonces Jesús: Mi
tiempo aún no ha venido, mas vuestro tiempo
siempre está presto. No puede el mundo
aborreceros a vosotros, mas a mí me aborrece
porque yo doy testimonio de él, que sus obras son
malas. Vosotros subid a esta fiesta, yo no subo
aún a esta fiesta porque mi tiempo aún no es
cumplido. Y habiéndoles dicho esto, quedóse en
Galilea. Mas como sus hermanos hubieron subido,
entonces él también subió a la fiesta, no
manifiestamente sino como en secreto, y
buscábanle los judíos en la fiesta y decían: ¿Dónde
está aquél? Y había grande murmullo de él
entre la gente, porque unos decían: Bueno es, y
otros decían: No, antes engaña a las gentes. Mas
ninguno hablaba abiertamente de él por miedo de
los judíos. Y al medio de la fiesta subió Jesús al
templo y enseñaba y maravillábanse los judíos,
diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, no habiendo
aprendido? Respondióles Jesús y dijo: Mi doctrina89
no es mía sino de aquel que me envió. El que
quisiera hacer su voluntad, conocerá de la
doctrina si viene de Dios o si yo hablo de mí mismo.
El que habla de sí mismo, propia gloria busca, mas
el que busca la gloria del que le envió, éste es
verdadero y no hay en él injusticia. ¿No os dio
Moisés la ley y ninguno de vosotros hace la ley?
¿Por qué me procuráis matar?
Respondió la gente y dijo: Demonio tienes,
¿quién te procura matar? Jesús respondió y
díjoles: Una obra hice y todos os maravilláis.
Cierto Moisés os dio la circuncisión (no porque
sea de Moisés, sino de los padres) y en Sábado
circuncidáis al hombre. Si recibe el hombre la
circuncisión en Sábado para que la ley de Moisés
no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque
en Sábado hice sano todo un hombre? No juzguéis
según lo que parece, sino juzgad justo juicio.
Decían entonces unos de los de Jerusalén: ¿No
es éste al que buscan para matarle? Y he aquí,
habla públicamente y no le dicen nada. ¿Si
habrán entendido verdaderamente los príncipes
que éste es el Cristo? Mas éste sabemos de donde es y
cuando viniere el Cristo nadie sabrá de donde
sea. Entonces clamaba Jesús en el templo,
enseñando y diciendo: Y a mí me conocéis y sabéis
de donde soy y no he venido de mí mismo, mas el
que me envió es verdadero, al cual vosotros no
conocéis. Yo le conozco porque de él soy y él me
envió. Entonces procuraban prenderle, mas
ninguno metió en él mano porque aún no había
venido su hora.
Y muchos del pueblo creyeron en él y decían:
¿El Cristo cuando viniere, hará más señales que
las que éste hace? Los fariseos oyeron a la gente
que murmuraba de él estas cosas y los príncipes
de los sacerdotes y los fariseos enviaron
servidores que le prendiesen y Jesús dijo: Aun un
poco de tiempo estaré con vosotros e iré al que me
envió. Me buscaréis y no me hallaréis y donde yo
estaré vosotros no podréis venir. Entonces, los
judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir éste
que no le hallemos? ¿Se ha de ir a los esparcidos90
entre los griegos y a enseñar a los griegos? ¿Qué
dicho es éste que dijo: Me buscaréis y no me
hallaréis y donde yo estaré vosotros no podréis
venir?
Mas en el postrer día grande de la fiesta,
Jesús se ponía en pie y clamaba diciendo: Si alguno
tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí,
como dice la Escritura, ríos de agua viva
correrán de su vientre (y esto dijo del Espíritu
que habían de recibir los que creyesen en él, pues
aun no había venido el Espíritu Santo porque Jesús
no estaba aún glorificado). Entonces, algunos de
la multitud, oyendo este dicho, decían:
Verdaderamente este es el profeta. Otros decían:
Este es el Cristo. Algunos, empero, decían: ¿De
Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la
Escritura que de la simiente de David y de la
aldea de Belén, de donde era David, vendrá el
Cristo? Así que había disensión entre la gente
acerca de él y algunos de ellos querían
prenderle, mas ninguno echó sobre él manos. Y
los guardias vinieron a los principales
sacerdotes y a los fariseos y ellos les dijeron: ¿Por
qué no lo trajisteis? Los guardias respondieron:
Nunca ha hablado hombre así como este hombre
habla. Entonces los fariseos les respondieron:
¿Estáis también vosotros engañados? ¿Ha creído
en él alguno de los príncipes o de los fariseos?
Mas estos comunales, que no saben la ley,
malditos son. Díceles Nicodemo (el que vino a él de
noche, el cual era uno de ellos): ¿Juzga nuestra
ley a hombre si primero no oyere de él y
entendiere lo que ha hecho? Respondieron y
dijéronle: ¿No eres tú también galileo? Escudriña
y ve que de Galilea nunca se levantó profeta. Y
fuese cada uno a su casa. (San Juan 7, 1-53)

La mujer adúltera y la importancia de la misericordia
Y Jesús se fue al monte de los Olivos y por la
mañana volvió al templo y todo el pueblo vino a91
él y, sentado él, los enseñaba. Entonces, los
escribas y los fariseos le traen una mujer
tomada en adulterio y, poniéndola en medio,
dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en
el mismo hecho, adulterando, y en la ley Moisés
nos mandó apedrear a las tales. Tú, pues, ¿qué
dices? Mas esto decían tentándole para poderle
acusar. Empero Jesús, inclinado hacia abajo,
escribía en tierra con el dedo y, como
perseverasen preguntándole, enderezóse y díjoles:
El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra
ella la piedra el primero. Y volviéndose a
inclinar hacia abajo, escribía en tierra. Oyendo,
pues, ellos esto, reprobados por su propia
conciencia, salíanse uno a uno, comenzando
desde los más viejos hasta los postreros, y quedó
sólo Jesús y la mujer que estaba en medio, y
enderezándose Jesús y no viendo a nadie más que a
la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te
acusaban? ¿Ninguno te ha condenado? Y ella
dijo: Señor, ninguno. Entonces, Jesús le dijo: Ni yo
te condeno, vete y no peques más. (San Juan 8, 1-11)

El Cristo manifiesta su identidad
Y hablóles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la
luz del mundo, el que me sigue no andará en
tinieblas mas tendrá la lumbre de la vida.
Entonces los fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das
testimonio, tu testimonio no es verdadero.
Respondió Jesús y díjoles: Aunque yo doy testimonio
de mí mismo, mi testimonio es verdadero porque sé
de donde he venido y adonde voy, mas vosotros no
sabéis de donde vengo y adonde voy; vosotros
según la carne juzgáis mas yo no juzgo a nadie y
si yo juzgo mi juicio es verdadero porque no soy
solo sino yo y el que me envió, el Padre, y en
vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos
hombres es verdadero. Yo soy el que doy
testimonio de mí mismo y da testimonio de mí el
que me envió, el Padre. Y decíanle: ¿Dónde está tu
Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis ni a mi92
Padre; si a mí me conocieseis, a mi Padre también
conocierais. Estas palabras habló Jesús en el
lugar de las limosnas, enseñando en el templo, y
nadie le prendió porque aun no había venido su
hora. (San Juan 8, 12-20)

Quien no crea en Jesús morirá en sus pecados
Y díjoles otra vez Jesús: YO me voy y me
buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis;
adonde yo voy, vosotros no podéis venir. Decían
entonces los judíos: ¿Hase de matar a sí mismo, que
dice Adonde yo voy vosotros no podéis venir? Y
decíales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba;
vosotros sois de este mundo, yo no soy de este
mundo; por eso os dije que moriréis en vuestros
pecados, porque si no creyereis que yo soy, en
vuestros pecados moriréis. Y decíanle: ¿Tú, quién
eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio
también os he dicho. Muchas cosas tengo que
decir y juzgar de vosotros, que el que me envió es
verdadero y yo, lo que he oído de él, esto hablo en
el mundo. Mas no entendieron que él les hablaba
del Padre. Díjoles, pues, Jesús: Cuando levantareis
al Hijo del hombre, entonces entenderéis que yo
soy y que nada hago de mí mismo, sino como el
Padre me enseñó, esto hablo; porque el que me
envió, conmigo está; no me ha dejado solo el
Padre, porque yo, lo que a él agrada hago
siempre. Hablando él estas cosas muchos creyeron
en él. (San Juan 8, 21-30)

Incredulidad acérrima de los judíos
Y decía Jesús a los judíos que le habían creído:
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis
verdaderamente mis discípulos y conoceréis la
verdad y la verdad os libertará, y
respondiéronle: Simiente de Abraham somos y
jamás servimos a nadie, ¿cómo dices tú: Seréis93
libres? Jesús les respondió: De cierto os digo que
todo aquel que hace pecado es siervo de pecado, y
el siervo no queda en casa para siempre mas el
Hijo queda para siempre, así que si el Hijo os
libertare seréis verdaderamente libres. Yo sé que
sois simiente de Abraham, mas procuráis
matarme porque mi palabra no cabe en
vosotros. Yo hablo lo que he visto acerca del
Padre y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca
del vuestro padre. Respondieron y dijéronle:
Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si
fuérais hijos de Abraham las obras de Abraham
haríais, empero ahora procuráis matarme, a
un hombre que os he hablado la verdad, la cual
he oído de Dios; no hizo esto Abraham. Vosotros
hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle
entonces: Nosotros no somos nacidos de
fornicación: un padre tenemos, Dios. Jesús
entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios,
ciertamente me amaríais a mí porque yo de Dios
he salido y he venido, que no he venido de mí
mismo sino él me envió. ¿Por qué no reconocéis mi
mensaje? Es porque no podéis oír mi palabra.
Vosotros, de vuestro padre el diablo sois y los
deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él,
homicida ha sido desde el principio y no
permaneció en la verdad porque no hay verdad
en él. Cuando habla mentira de suyo habla
porque es mentiroso y padre de mentira, y porque
yo digo verdad no me creéis. ¿Quién de vosotros
me rebate como pecador? Pues si digo verdad,
¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios,
las palabras de Dios oye, por esto no las oís
vosotros, porque no sois de Dios. Respondieron
entonces los judíos y dijéronle: ¿No decimos bien
nosotros que tú eres samaritano y que tienes
demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio,
antes honro a mi Padre y vosotros me habéis
deshonrado. Y no busco mi gloria; hay quien la
busque y juzgue. De cierto, de cierto os digo que el
que guardare mi palabra no verá muerte para
siempre. Entonces los judíos le dijeron: Ahora
conocemos que tienes demonio. Abraham murió y94
los profetas y tú dices: El que guardare mi
palabra no gustará muerte para siempre. ¿Eres
tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual
murió? Y los profetas murieron, ¿quién te haces
a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí
mismo mi gloria es nada; mi Padre es el que me
glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios
y no le conocéis, mas yo le conozco; y si dijere que
no le conozco, seré como vosotros, mentiroso,
mas conózcole y guardo su palabra. Abraham,
vuestro padre, se gozó por ver mi día y le vio y se
gozó. Dijéronle entonces los judíos: Aún no tienes
cincuenta años ¿y has visto a Abraham? Díjoles
Jesús: De cierto, de cierto os digo que antes que
Abraham fuese yo soy. Tomaron entonces piedras
para tirarle mas Jesús se encubrió y salió del
templo, atravesando por medio de ellos, y así se
fue. (San Juan 8, 31-59)

 

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  1. Blessed are the men from beyond who turn back to YAHUAH!


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