Los cuatro Evangelios en Uno. parte 14ª

Los cuatro Evangelios en Uno.  (sin añadir ni una palabra que no salga en los Evangelios).

 

Jesus Damio 2

 

 

Jesús cura en Genesaret
Y cuando estuvieron de la otra parte,
vinieron a tierra de Genesaret y tomaron
puerto, y saliendo ellos del barco, luego le
conocieron (San Marcos 6, 53-54) Y conociéndole los
hombres de aquel lugar, enviaron por toda
aquella tierra alrededor y trajeron a él todos
los enfermos y le rogaban que solamente tocasen
el borde de su manto y todos los que tocaron
quedaron sanos. (San Mateo 14, 35-36)

Jesús es el pan vivo descendido del cielo para
que quien le siga tenga vida eterna
El día siguiente, la gente que estaba de la
otra parte de la mar, como vio que no había allí
otra navecilla sino una y que Jesús no había80
entrado con sus discípulos en ella, sino que sus
discípulos se habían ido solos, y que otras
navecillas habían arribado de Tiberias junto al
lugar donde habían comido el pan después de
haber el Señor dado gracias, como vio, pues, la
gente que Jesús no estaba allí ni sus discípulos,
entraron ellos en las navecillas y vinieron a
Cafarnaúm buscando a Jesús, y hallándole de la
otra parte de la mar, dijéronle: Rabí, ¿cuándo
llegaste acá? Respondióles Jesús y dijo: De cierto, de
cierto os digo que me buscáis, no porque habéis
visto las señales, sino porque comisteis el pan y os
hartasteis. Trabajad, no por la comida que
perece, mas por la comida que para vida eterna
permanece, la cual el Hijo del hombre os dará,
porque a éste señaló el Padre.
Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos
las obras de Dios? Respondió Jesús y díjoles: Esta es
la obra de Dios, que creáis en el que él ha
enviado. Dijéronle entonces: ¿Qué señal, pues,
haces tú para que veamos y te creamos? ¿Qué
obras? Nuestros padres comieron el maná en el
desierto, como está escrito: Pan del cielo lees dio a
comer.
Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo que
no os dio Moisés pan del cielo, sino mi Padre os da
el verdadero pan del cielo, porque el pan de Dios
es aquel que descendió del cielo y da vida al
mundo. Y dijéronle: Señor, danos siempre este
pan.
Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida, el que a
mí viene nunca tendrá hambre y el que en mí
cree no tendrá sed jamás, mas ya os he dicho que,
aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el
Padre me da, vendrá a mí y al que a mí viene no
le echo fuera; porque he descendido del cielo, no
para hacer mi voluntad, sino la voluntad del
que me envió, y esta es la voluntad del que me
envió: Que todo lo que me diere no pierda de ello,
sino que lo resucite en el día postrero. Esta es la
voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel
que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna, y yo
lo resucitaré en el día postrero.81
Murmuraban entonces de él los judíos
porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del
cielo. Y decían: ¿No es este Jesús el hijo de José, cuyo
padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues,
dice éste: Del cielo he descendido?
Y Jesús respondió y díjoles: No murmuréis
entre vosotros. Ninguno puede venir a mí si el
Padre que me envió no le trajere y yo le
resucitaré en el día postrero. Escrito está en los
Profetas: Y serán todos enseñados de Dios, así que
todo aquél que oyó del Padre y aprendió viene a
mí. No que alguno haya visto al Padre, sino
aquél que vino de Dios, éste ha visto al Padre. De
cierto, de cierto os digo: el que cree en mí tiene
vida eterna.
Yo soy el pan de vida. Vuestros padres
comieron el maná en el desierto y son muertos.
Este es el pan que desciende del cielo para que el
que de él comiere no muera. Yo soy el pan vivo
que ha descendido del cielo: si alguno comiere de
este pan, vivirá para siempre, y el pan que yo
daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del
mundo.
Entonces los judíos contendían entre sí,
diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne a
comer? Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo
que si no comiereis la carne del Hijo del hombre y
bebiereis su sangre no tendréis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida
eterna y yo le resucitaré en el día postrero,
porque mi carne es verdadera comida y mi
sangre es verdadera bebida. El que come mi
carne y bebe mi sangre, en mí permanece y yo en
él. Como me envió el Padre viviente y yo vivo por
el Padre, asimismo el que me come, él también
vivirá por mí. Este es el pan que descendió del
cielo, no como vuestros padres comieron el maná
y son muertos: el que come de este pan, vivirá
eternamente. (San Juan 6, 22-58)

Incredulidad de muchos discípulos
Estas cosas dijo en la sinagoga enseñando en
Cafarnaúm y muchos de sus discípulos, oyéndolo,
dijeron: Dura es esta palabra, ¿y quién la puede
oír? Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos
murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os
escandaliza? ¿Pues qué será si viereis al Hijo del
hombre que sube donde estaba primero? El
Espíritu es el que da vida, la carne nada
aprovecha; las palabras que yo os he hablado son
espíritu y son vida, mas hay algunos de vosotros
que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía
quiénes eran los que no creían y quién le había de
entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno
puede venir a mí si no le fuere dado del Padre.
Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron
atrás y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús
a los doce: ¿Queréis vosotros iros también? Y
respondióle Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos?
Tú tienes palabra de vida eterna y nosotros
creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo
de Dios viviente. Jesús les respondió: ¿No he escogido
yo a vosotros doce y el uno de vosotros es diablo?
Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón,
porque éste era el que le había de entregar, el
cual era uno de los doce. (San Juan 6, 59-71)

Las gentes buscan a Jesús para ser sanados
Y recorriendo toda la tierra de alrededor,
comenzaron a traer de todas partes enfermos
en lechos adonde oían que estaba, y donde quiera
que entraba, en aldeas o ciudades o heredades,
ponían en las calles los que estaban enfermos y le
rogaban que tocasen siquiera el borde de su
vestido y todos los que le tocaban quedaban sanos.
(San Marcos 6, 55-56)

La auténtica contaminación espiritual
procede de la maldad interior
Y se juntaron a él fariseos y algunos de los
escribas que habían venido de Jerusalén, los
cuales, viendo a algunos de sus discípulos comer
pan con manos no lavadas (porque los fariseos y
todos los judíos, teniendo la tradición de los
ancianos, si muchas veces no se lavan las manos
no comen, y volviendo de la plaza, si no se
lavaren no comen, y otras muchas cosas hay que
tomaron para guardar, como los lavados de los
vasos y de los jarros y de los vasos de metal y de
los lechos), le preguntaron: (San Marcos 7, 1-5) ¿Por qué
tus discípulos traspasan la tradición de los
ancianos? (San Mateo 15, 2) ¿por qué tus discípulos no
proceden conforme a la tradición de los
ancianos, sino que comen pan con manos
comunes? (San Marcos 7, 5) Porque no se lavan las
manos cuando comen pan (San Mateo 15, 2) Y
respondiendo él, les dijo: (San Marcos 7, 6) ¿Por qué
también vosotros traspasáis el mandamiento de
Dios por vuestra tradición? (San Mateo 15, 3) Hipócritas,
bien profetizó de vosotros Isaías, como está
escrito: “Este pueblo con los labios me honra más
su corazón lejos está de mí y en vano me honran
enseñando como doctrinas mandamientos de
hombres”, porque dejando el mandamiento de Dios
tenéis la tradición de los hombres, los lavados de
los jarros y de los vasos y hacéis otras muchas
cosas semejantes a éstas. Les decía también: Bien
invalidáis el mandamiento de Dios para guardar
vuestra tradición, porque Moisés dijo: Honra a
tu padre y a tu madre, y: El que maldijere al
padre o a la madre, morirá de muerte. Y
vosotros decís: (San Marcos 7, 6-11) Cualquiera que dirá
al padre o a la madre (San Mateo 15, 5) “Es Corban”, que
quiere decir (San Marcos 7, 11) “es ya ofrenda mía a Dios
todo aquello con que pudiera valerte”, no
deberá honrar a su padre o a su madre con
socorro (San Mateo 15, 5-6) y no le dejáis hacer más por
su padre o por su madre invalidando la palabra84
de Dios con vuestra tradición que disteis, y
muchas cosas hacéis semejantes a éstas.
Y llamando a toda la multitud les dijo:
Oídme todos y entended: Nada hay fuera del
hombre que entre en él que le pueda contaminar,
mas lo que sale de él, aquello es lo que
contamina al hombre. Si alguno tiene oídos para
oír, oiga. Y apartado de la multitud, habiendo
entrado en casa, (San Marcos 7, 12-17) entonces,
llegándose sus discípulos le dijeron: ¿Sabes que los
fariseos, oyendo esta palabra, se ofendieron?
Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no
plantó mi Padre celestial será desarraigada.
Dejadlos: son ciegos guías de ciegos, y si el ciego
guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Y
respondiendo Pedro, le dijo: acláranos esta
parábola, y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois
sin entendimiento? (San Mateo 15, 12-16) ¿No entendéis que
todo lo de fuera que entra en el hombre no le
puede contaminar? Porque (San Marcos 7, 18-19) todo lo
que entra en la boca (San Mateo 15, 17) no entra en su
corazón, sino en el vientre, (San Marcos 7, 19) y es
echado en la letrina, (San Mateo 15, 17) purgando todas
las viandas. Mas decía: que lo que del hombre
sale, aquello contamina al hombre. (San Marcos 7, 19-20)
Lo que sale de la boca, del corazón sale, y esto
contamina al hombre, (San Mateo 15, 18) porque de
dentro, del corazón de los hombres, salen los
malos pensamientos, los adulterios, las
fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las
avaricias, las maldades, el engaño, las
desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la
soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de
dentro salen y contaminan al hombre (San Marcos 7, 21-
23), que comer con las manos por lavar no
contamina al hombre. (San Mateo 15, 20)

Curación de la hija de la mujer sirofenicia
Y saliendo Jesús de allí, se fue a las partes de
Tiro y de Sidón (San Mateo 15, 21), y entrando en casa
quiso que nadie lo supiese, mas no pudo esconderse,85
porque una mujer cuya hija tenía un espíritu
inmundo, luego que oyó de él, vino y se echó a sus
pies, y la mujer era griega, sirofenicia de nación,
y le rogaba que echase fuera de su hija al
demonio, (San Marcos 7, 24-26) diciéndole: Señor, Hijo de
David, ten misericordia de mí; mi hija es
malamente atormentada del demonio. Mas él no
le respondió palabra. Entonces, llegándose sus
discípulos, le rogaron diciendo: Despáchala, pues
da voces tras nosotros. Y él, respondiendo, dijo:
No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la
casa de Israel. Entonces ella vino y le adoró,
diciendo: Señor, socórreme. Y respondiendo él,
dijo: (San Mateo 15, 22-26) Deja primero hartarse los hijos,
porque no es bien tomar el pan de los hijos y
echarlo a los perrillos. Y respondió ella y le
dijo: Sí Señor, pero aún los perrillos debajo de la
mesa comen de las migajas de los hijos. (San Marcos 7, 27-
28) Entonces, respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer,
grande es tu fe, sea hecho contigo como quieres.
(San Mateo 15, 28) Por esta palabra, ve; el demonio ha
salido de tu hija. (San marcos 7, 29) Y fue sana su hija
desde aquella hora. (San Mateo 15, 28) Y cuando fue a su
casa, halló que el demonio había salido y la hija
echada sobre la cama. (San Marcos 7, 30)

Curaciones de Jesús en Galilea
Y volviendo a salir de los términos de Tiro,
vino por Sidón a la mar de Galilea, por mitad de
los términos de Decápolis (San Marcos 7, 31), y subiendo al
monte, se sentó allí, y llegaron a él muchas
gentes que tenían consigo cojos, ciegos, mudos,
mancos y otros muchos enfermos, y los echaron
a los pies de Jesús y los sanó. (San Mateo 15, 29-30)

Jesús cura a un sordomudo
Y le traen un sordo y tartamudo y le
ruegan que le ponga la mano encima, y
tomándole aparte de la gente, metió sus dedos en86
las orejas de él y escupiendo, tocó su lengua, y
mirando al cielo gimió y le dijo: Effata, que
significa: Sé abierto, y luego fueron abiertos sus
oídos y fue desatada la ligadura de su lengua y
hablaba bien, y les mandó que no lo dijesen a
nadie, pero cuanto más les mandaba tanto más y
más lo divulgaban, y en gran manera se
maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo:
hace a los sordos oír y a los mudos hablar. (San
Marcos 7, 32-37) Y glorificaron al Dios de Israel. (San Mateo
15, 31)

 

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  1. -Y en –ningún- otro hay Salud; porque –no- hay otro Nombre debajo del Cielo, dado a los hombres, en que podamos ser -Salvos- Ma´ asai-Hechos 4:12-

  2. Greater is He that is in you! -05/09/2014-Este es el pan que descendió del Cielo-Juan 6:58-

  3. – I am the way, and the truth, and the life: -no one- cometh unto the Father, but by me.-John 14:6-

    -YO SOY el camino, y la verdad, y la vida; -nadie- viene a Yahuah, sino por Mí-

    -Juan 14:6-


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