Faltan 4 días. Aviso urgente a la humanidad. !Todavía podemos detener el fin del mundo!

!Todavía podemos detener el fin del mundo!

Os voy a relatar un extraño suceso que le ha ocurrido a una persona muy especial, mi amigo Manuel. Ocurrió el 3 de diciembre y me lo explicó el día 13. Manuel es un empresario español de prestigio, conectado a las altas esferas del poder, pero que curiosamente pertenece al pequeño grupo de los elegidos por Yahusha en estos tiempos. No creo necesario hablar más sobre Manuel, solo recalcar que lo que él me ha relatado no es una invención de un loco, es una realidad que toma forma ahora en estos tiempos finales. Es un aviso a navegantes. Manuel me ha autorizado para revelar su viaje en esta web, que sigue desde hace tiempo.

Lo que sigue a continuación es el relato de su viaje, de su visión, aunque introduciré pequeñas observaciones para centrar más el mensaje y adaptarlo a las escrituras, o dicho de otro modo, interpretaré lo que creo que vio.

Estaba Manuel en la cama despierto con los ojos abiertos y en oscuridad casi total, cuando de pronto se vio la mano como fosforescente, luego los brazos también fosforescentes, con energía en movimiento que podía ver. Se sentía como si su cuerpo fuera pura energía, se veía verde fosforescente, no había un cuerpo físico, sino un cuerpo de pura energía. Una energía menos densa, más sutil, pero mantenía su contorno, sus bordes de la forma física.

De repente sintió que se deslizaba por un túnel a una gran velocidad, pero no tenía miedo, sentía la velocidad y una voz que le decía, “no tengas ningún miedo, nada malo te va a suceder”, seguía viajando dentro del tubo a gran velocidad.

El viaje duró un tiempo indeterminado, 15 minutos o una hora, no lo recuerda, lo que significa que para él, ese viaje duró mucho, mucho tiempo. seguía en el túnel viajando a gran velocidad, hasta que de repente se encontró en medio del universo, parado, en una paz total. Todo él era pura contemplación, puro éxtasis, y se encontró rodeado de galaxias, por arriba, por debajo, de frente, estaba flotando en el espacio exterior en medio del universo, y con los ojos abiertos, despierto, no dormido. Era una paz total y una sensación de bienestar que lo abarcaba todo.

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