Proclámenlo en voz bien alta: no es la economía, estúpidos. Es la política.

NO ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDOS!

En la campaña presidencial de 1992, el equipo de campaña de Bill Clinton inventó la consigna “(es) la economía, estúpido”. Con ella consiguieron fijar exitosamente la atención de los votantes sobre los problemas domésticos, enfrentando a los republicanos de George H. W. Bush (padre) cuyo discurso estaba más orientado hacia la política exterior.  Con el tiempo, la frase se popularizó, la repitió todo el mundo, y desde entonces la usan sistemáticamente los que insisten en querer hacernos creer que la economía es el principal factor a tener en cuenta para cualquier consideración política.

En realidad se trata de una transposición a la política del criterio típicamente norteamericano según el cual, si una empresa gana dinero, todo lo demás está bien. Correlativamente entonces se supone que, si la economía de un país funciona bien, todo lo demás es secundario.

Y no es tan así. La prueba la tenemos en las ya reiteradas crisis que viene padeciendo el sistema capitalista global; crisis que no son tan estrictamente económicas como lo presentan habitualmente los economistas y quienes insisten en querer explicarlo todo en términos económicos.

Por de pronto, lo primero que se me ocurriría puntualizar respecto de la actual crisis económica es que no es una crisis económica. Es una crisis financiera que arrastra la economía a un agujero negro, lo cual es algo muy distinto. Y no es la primera vez que lo hace; lo cual ya es grave porque de algún modo revela una pertinaz, obcecada, obsesiva, casi patológica insistencia en seguir haciendo siempre lo mismo esperando obtener resultados diferentes. Como sabemos, ése es uno de los más inequívocos síntomas de la locura.

(más…)