Reflexiones de Juan Carlos, Tati y Diana sobre la primera resurrección, y la pregunta de Esteban.

Acabo de leer ahora, hoy, viernes 04 de mayo de 2012, la re-publicación acerca de la primera resurrección que en 2010 se publicara con toda la discusión de parte de la ICAR.

Yo, Juan Carlos, jamás a mí se me pasó por la cabeza, inventar una mentira como sea la de que inscribiéndose en la primera resurrección alguien se salve, vaya al Cielo, entre en el Reino de los Cielos. El acto de inscribirse es un gesto conciente y libre a favor de la aceptación de Yahusha como el Verbo del Padre, Hijo del Padre, Omnipotente tal como el Padre y ejerciendo frente al Padre su función de Salvador de todos los Hombres, Salvador del espíritu de los Hombres y, claro está, junto con el cuerpo físico de cada uno, sólo después de la Resurrección y nunca antes.

Es un gesto mediante el cual se dice que nunca nos permitiremos “Adorar la bestia y ni su Imagen. Nunca nos pondremos el chip en la mano derecha o en la frente” para que mediante eso merezcamos la Condenación Eterna. El Apocalipsis lo dice claro pero muy claro que quien lo haga, irá para el lago de azufre y esto significa que tanto nuestro espíritu con el cuerpo, como el alma vuelven a la Nada. Y lo más importante hacemos un reconocimiento público de Yahusha (Jesús)

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