Hoy es 3 de junio del 2.012, faltan tres días para el gran terremoto, y seguimos predicando en el desierto.

Hoy es 3 de junio del 2.012, faltan tres días para el gran terremoto, y seguimos predicando en el desierto.

Os voy a explicar cómo lo veo. Decía Anónimo que es como predicar en el desierto, y lo siento así. El mundo entero es un gran desierto pese a estar lleno de gente, donde casi nadie se para a oír, y menos a ver, porque ya decía Yahusha, “viendo no verán y oyendo no oirán”. Llegamos a 74 países con la Profecía, pero solo a nivel de embajadas, que siguen curiosas esta historia del profeta presunto y de esa resurrección también presunta. Los medios ni hablan ni hablarán del tema, salvo que el terremoto se produzca el día 6 de junio y sea muy fuerte, y aún en este caso nadie hará caso, ni se hablará de la Profecía. Mientras las advertencias de José han quedado en el olvido. Nadie le hace caso, ni lo harán.

Pueden pasar dos cosas, que el día 6 haya un gran terremoto, o que no se produzca ninguno ese día. Pase lo que pase nadie se acordará de que en esta web profetizamos el terremoto, y avisamos que las consecuencias serían inversamente proporcionales al grado de difusión de la Profecía de la Biblia, nadie dirá nada. Nadie reconocerá ni que suceda el terremoto que José es un profeta de Dios, que ha revelado el misterio de la Profecía del Apocalipsis, que llevaba 2000 años oculto. Pero los medios de comunicación seguirán sin hablar de la Profecía y nadie se podrá salvar del gran engaño, que no solo es el chip en la mano o en la frente, sino que lo es la propia resurrección del Papa santo, que será adorado por todos.

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