EL HOMBRE ANTES Y DESPUES DE LA MUERTE

EL HOMBRE ANTES Y DESPUES DE LA MUERTE

(UN MENSAJE DE ESPERANZA)

Por Pedro de Felipe del Rey

y

Tito Martínez

Pedro de Felipe del Rey es Licenciado en Teología, también tiene estudios de Filología, conoce las lenguas griega, latina y francesa, y es socio de la Asociación Colegial de Escritores. Tiene publicadas varias obras y muchos artículos en periódicos y revistas; también es autor de una serie de 28 escritos titulados Estudios bíblicos bereanos.

Pedro de Felipe es actualmente el mayor erudito que existe en España en desenmascarar los entresijos y engaños del jehovismo atalayado (“Testigos de Jehová”).

Tito Martínez es un simple cristiano, investigador de las Sagradas Escrituras desde hace 22 años, y de profesión Vigilante de Seguridad.

Introducción.

1. Los elementos que constituyen al ser humano son: por una parte, tierra, y, por otra parte, el soplo de Dios, que, al unirse con la tierra, hizo que el hombre viviera; es decir, que se transformara el barro en un ser viviente (Génesis 2:7).

2. Ese soplo que hace que el hombre viva, es el espíritu, que no hay que confundir con el alma; porque el espíritu y el alma son dos cosas distintas (1 Tesalonicenses 5:23), en contra de la falsa creencia que afirma que los dos son una sola cosa.

I. El cuerpo:

1. Dios asegura que el cuerpo está hecho de tierra, lo cual nadie duda ni discute (Génesis 3:19).

2. Aunque, al morir el hombre, el cuerpo vuelve a ser tierra, Jesús afirma que el hombre volverá a vivir (Juan 5:28, 29).

II. El espíritu:

1. El espíritu de cada hombre es creado por Dios (Zacarías 12: 1), en contra de la falsa creencia que (después de pensar que el espíritu y el alma es una misma cosa) afirma que esta parte inmaterial del hombre, cuando éste muere, va a otro ser; es decir, lo que llaman «la transmigración de las almas», doctrina diabólica por excelencia.

2. Dios nos enseña que el espíritu es el que origina y mantiene la vida del hombre (Génesis 2:7; Juan 6:63; Lucas 8:52-55).

3. Por tanto, cuando el espíritu sale del hombre, se produce la muerte (Santiago 2: 26). Obsérvese que, en todos los casos, lo que hace que el cuerpo esté vivo o muerto es la permanencia o la ausencia del espíritu en el hombre; en ningún caso, nada tiene que ver aquí el alma.

4. El espíritu (o soplo divino) separado del cuerpo es inconsciente; por esto, cuando el hombre muere, sus pensamientos no permanecen en su espíritu, sino que los pensamientos del hombre terminan cuando exhala su espíritu (Salmo 146:4).

5. Precisamente, por ser inconsciente el espíritu del hombre separado del cuerpo, cuando el hombre muere, el espíritu, que sale del cuerpo, vuelve a Dios, tanto si el hombre es creyente como si es incrédulo (Eclesiastés 12:7; Lucas 23:46; Hechos 7:59).

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Published in: on 29 enero 2011 at 2:57  Comments (35)