¿Por qué modificar el Padre Nuestro?

No es lo mismo ofensa que deuda, la deuda implica mucho más que una ofensa, pero la razón es que la usura es contraria a la ley de Dios y sin usura los planes económicos satánicos no funcionarían porque no habría manera de empobrecer a la gente cobrándole intereses imposibles de pagar, ya que nadie puede pagar sin miseria el dinero que no tiene, porque sencillamente no existe.

Entonces un día la Iglesia Católica decidió sacar la palabra deuda y poner ofensa, para de esa manera liberar las conciencias de todos aquellos banqueros de la banca usurera que mediante intereses usurarios  generan el hambre y la miseria que vemos.

La usura te saca la casa, el fruto de tu trabajo, mantiene un sistema satánico dónde el que no trabaja dignamente es rey y el resto somos los esclavos. La usura es contraria a Jesús, es satánica, el dinero debería de ser de todos, y los bancos nacionalizados.

Y no es lo mismo decir “así en la tierra como en el cielo”, anteponiendo el reino en la tierra antes que el Reino de los Cielos, que decir “como en el cielo, así también en la tierra”, como nos enseñó Jesús.

Pero lo más importante es el final que la Iglesia Satánica ha ocultado, ha extirpado del rezo más importante de todos, el único que nos enseñó Jesús, “porque tuyo por siempre es el reino, y el poder y la gloria, por todos los siglos,. Amén”.

Esta última frase le da contenido y sentido a la oración,  y si lo han suprimido ha sido porque a satanás no le gusta que se le rece a Jesús con toda la fuerza de la oración, por eso se le amputa la parte más importante, la única que representa una alabanza para Dios.

Os lo repito, debemos rezar el Padre Nuestro de Jesús, esto es determinante, y seguís sin verlo, y es definitivo, el que trabaja para Satanás le reza su padrenuestro, el descafeinado, el que sabe a café, pero no contiene café, siendo el café la fe verdadera.

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Published in: on 29 agosto 2010 at 12:21  Comments (13)  
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