Toda la Iglesia Católica Apostólica y Romana es satánica, sus ritos también.

En la actualidad Benedicto XVI encabeza el más grande movimiento ecuménico de la historia con el fin de unir todas las religiones bajo la hegemonía de Roma. El 27 de octubre de 1986 el Papa Juan Pablo II se reunió en la ciudad italiana de Asís con los líderes de las principales religiones del mundo para orar por la paz. Integraban el grupo adoradores de serpientes, budistas, musulmanes, hindúes, espiritistas, y hechiceros norteamericanos. El Papa declaró que todos ellos oraban a un mismo Dios y que sus oraciones “creaban una  energía espiritual que producía un nuevo ambiente de paz”. La Religión Mundial que había sido profetizada (véase Apoc. 13:3, 4, 12; 17:12-14) se está formando ante nuestros propios ojos y el Vaticano es el foco del nuevo movimiento. ¿Acaso no es esto  “fornicación espiritual”?

Como dijimos anteriormente, el apóstol Pablo “…veía que se introducían en la iglesia errores que prepararían el camino para el desarrollo del papado. Poco a poco, primero solapadamente y a hurtadillas, y después con más desembozo, conforme iba cobrando fuerza y dominio sobre los espíritus de los hombres, ‘el misterio de iniquidad’ hizo progresar su obra engañosa y blasfema. De un modo casi imperceptible las costumbres del  paganismo penetraron en la iglesia cristiana. El espíritu de avenencia y de transacción fue coartado por algún tiempo por las terribles persecuciones que sufriera la iglesia bajo el régimen del paganismo.

Mas habiendo cesado la persecución y habiendo penetrado el cristianismo en las cortes y palacios, la iglesia dejó a un lado la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles por la pompa y el orgullo de los sacerdotes y gobernantes paganos, y substituyó los requerimientos de Dios por las teorías y tradiciones de los hombres. La conversión nominal de Constantino, a principios del siglo cuarto, causó gran regocijo; y el mundo, disfrazado con capa de rectitud, se introdujo en la iglesia.

Desde entonces, la obra de corrupción progresó rápidamente. El paganismo que parecía haber sido vencido, vino a ser el vencedor. Su espíritu dominó la iglesia. Sus doctrinas, ceremonias y supersticiones se incorporaron a la fe y al culto de los que profesaban ser discípulos de Cristo.

“Esta avenencia entre el paganismo y el cristianismo dio por resultado el desarrollo  del ‘hombre de pecado’ predicho en la profecía como oponiéndose a Dios y ensalzándose a sí mismo sobre Dios. Este gigantesco sistema de falsa religión es obra maestra del poder de Satanás, un monumento de sus esfuerzos para sentarse él en el trono y reinar sobre la tierra según su voluntad.

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Published in: on 14 agosto 2010 at 18:38  Comments (32)  
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