Faltan 2 días. Mensaje del 1 de marzo.

Esta madrugada fue para mí  una verdadera conferencia. Trataré de pasarte, pues, me lo pidieron para que lo hiciera. Citaron tu nombre. El mío. Describieron lugares que ni conozco. Hablaron de Haití. De Chile. De la costa del norte de América hasta la Antarctica. De Europa: Francia, Inglaterra, España, Portugal. Hablaron de las razones que los asisten para hacer lo que están haciendo. De las oraciones que reciben a favor de los fallecidos en los terremotos. Citaron la iglesia romana otra vez. Dijeron algo de las religiones, en especial de las que tienen una tendencia pentecostal y citaran: Testigos de Jehová, Adventistas, Mormones, como la enfermedad actual de fundar iglesias y religiones. Citaron la moral, la ética, la Fe, y concluyeron que, mismo con todos estos avisos y explicaciones, ni así mismo, no se convertirán, ni atenderán. Lo hacen para una descarga de Juicio de parte de ellos, para que no se les acuse de que nadie informó nada. También lo hacen para una ciencia del gobierno de ellos, porque son ellos quienes gobiernan y su gobierno es la administración de las energías, frecuencias, y vibraciones; constitución de los átomos, materia por el pensamiento, con la finalidad del espíritu, haciendo que éste sea siempre más luz, porque ellos son Luz.

Recuerdo que decía que escuchaba cosas pesadas y por eso no podía hablar. Pues bien. Algunas de éstas pasaré adelante. Yo creo que algo pero muy grande va a pasar. Lo que ignoro es saber cuando y como, pues, sobre estos dos puntos, jamás se permiten  responder a cuestionamientos míos. Mas, se siente que este que “algo muy grande va a pasar”, está próximo.

Eran cinco de la mañana cuando abrí los ojos. Estaba contento pero al mismo tiempo apesadumbrado, conforme a todo lo que escuchara, un discurso que concluí no podía ser mío de manera alguna. Las personas o los seres a quienes escuché no podían ser de aquí debido a la ciencia, y conocimiento que demostraban con una calma, serenidad, certeza que no eran humanas. El terremoto de Chile, para mí, fue lo que me dijeron: una real confirmación de lo que ellos me afirmaran días antes. Y confieso mi desapunte como la certeza de que algo muy grande está por venir. 

Vamos a la conferencia.

“Estaba en un lugar agradable. Amplio, muy bien iluminado. Amplias ventanas con cortinas de rendas que caían hasta el suelo, sin tocarlo. Me sentaba en poltronas de un color verde mezclado con blanco y algo de amarillo, una combinación hermosa, más parecían luz de tan brillantes sin ofuscar, sin agredir. Las paredes como el techo parecían de madera, mas muy bien tratada, moldada. El color combinaba con el de las poltronas, parecido a un azul. Adelante mío una mesa larga y ancha y ésta, sí, era de madera rolliza, muy trabajada, adornada, libre y limpia con sillas de igual tenor al de la mesa.

Sabia que la sala estaba llena pero no veía a nadie. Se olía a jazmín, a un suave incienso.

Por la izquierda entra una persona alta, delgada. Vestía ropas no justas, mas, se veían que encajaban en un cuerpo desgado y al mismo tiempo de fuerte contextura.

Ya en el centro de la mesa y de pie, dice en un castellano con acento un poquito gutural, parecido al de los vascos en España o al de los andaluces:

Buenos días. Pues bien. Aquí  estamos reunidos para pasarles lo que corresponde, después de los hechos ocurridos y de los cuales ustedes están a la par.

Como se podrá comprobar todos estos acontecimientos prueban lo que ya veníamos diciendo a los que ustedes, casi ninguna atención les dieran. Digo casi, pero, en realidad, sistemáticamente, ninguna atención les dieran.

Lo que diremos ahora, en esta circunstancia, será una explicación de las razones nuestras no en términos de satisfacción, pero, sí en términos de descargue de Juicio, para que nadie nos acuse de que, si nosotros éramos los responsables, cómo ha sido que nunca dimos un aviso, de este modo cumpliremos con toda Justicia. Junto con esto explicaremos algunos hechos que sufrirán para que, quienes crean y acepten tengan cómo proceder y quienes no crean y no acepten, tengan como no reclamar o clamar justicia de nuestra parte.

Y dirigiéndose a mí  dice:

Tú sabes, Juan, todo lo que ya hablamos y claro de alguna manera y siempre a tu modo, has comunicado, como también sabemos la reacción de tu amigo, José, en España, a quien como tú conocemos, esto que aquí trataremos lo haremos con vistas a que lo publiques, y lo transmitas, pues, los días están contados, tan contados que quedan pocos.

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Published in: on 2 junio 2010 at 22:13  Comments (5)  
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