Mubarak envía a sus matones a la plaza de Tahir.
Los violentos enfrentamientos que mantuvieron hoy partidarios del presidente Hosni Mubarak y la oposición en la plaza Tahrir marcaron un punto de inflexión en la crisis política en la que lleva inmerso Egipto desde hace nueve días.
La erupción de la violencia sumió al centro de El Cairo en el caos absoluto, bajo la mirada pasiva de los militares apostados en sus tanques y la ausencia total de policías, que estos días limitan sus funciones a dirigir el tráfico y custodiar algunas embajadas.
Fuentes oficiales informaron de que una persona murió y otras 403 resultaron heridas, según un recuento a primeras horas de la noche, aunque el opositor Movimiento 6 de Abril elevó esa última cifra hasta los 500 heridos.
La violencia estalló sobre las 12.00 hora local (10.00 GMT), cuando miles de defensores de Mubarak se acercaron a los accesos de Tahrir para encararse con los miembros de la oposición e intentar desalojarlos de la plaza por la fuerza con palos y barras de hierro.
Como pudo constatar Efe, tras unos momentos de tensión en los que se intercambiaron insultos a través del fino cordón de civiles y militares que intentaba separar a los dos bandos, comenzó una lluvia de piedras en ambas direcciones que hirió en la cabeza a muchas personas, desalojadas inmediatamente de la plaza.
Muchos otros sufrieron cortes y magulladuras al caer al suelo encima de cristales o al ser arrollados por la turbamulta.
El principal foco de las refriegas se situó en el acceso a Tahrir ubicado delante del Museo Egipcio, donde se concentraron miles de partidarios gubernamentales, cuya cifra fue creciendo sin cesar a lo largo de la jornada hasta alcanzar al menos los 10.000.
Llegaron a caballo y en camello, en barcas por el Nilo o directamente en sus coches, tocando el claxon y gritando: “¡No se va, no se va!”. La mayoría eran varones jóvenes, pero también había mujeres, ancianos y familias, que se mantenían a una distancia prudencial.
En cuanto oscureció, comenzó el lanzamiento de cócteles molotov en la plaza, que originaron incendios que los militares trataban de sofocar con mangueras y que alcanzaron el Museo Egipcio. Desde las ventanas de los edificios colindantes se arrojaban palos, sillas y todo tipo de objetos sobre los manifestantes.
Mubarak anunció anoche en un discurso televisado a la nación que no se presentará a las próximas elecciones presidenciales, en septiembre, y acusó a determinados grupos políticos que no identificó de estar “manipulando y aprovechándose” de estas manifestaciones.
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